La política exterior del próximo gobierno

Podemos

1. ¿Cuáles serían, a su juicio, las tres grandes prioridades de la política exterior de España en los próximos cuatro años?

En primer lugar, queremos reenfocar las prioridades de nuestra política exterior. Frente a la preponderancia actual de la defensa de los intereses económicos, de seguridad y geopolíticos, abogamos por una agenda diferente, integrada y multidimensional, que ponga el foco en lo que hemos llamado las “3 des” de la política internacional de Podemos: derechos humanos y equidad de género, democracia y desarrollo sostenible y equitativo. Esas “3 des” informarán el conjunto de la acción exterior de nuestro gobierno. Lejos de ser una declaración abstracta, queremos que estos tres principios tengan fuerza de concreción, sean prácticos y vinculantes, y así hemos estructurado y articulado nuestro programa de política exterior y cooperación.

En segundo lugar, aspiramos a cambiar la forma en que se elabora y ejecuta nuestra política exterior. Queremos una política exterior más transparente, democrática e inclusiva que se construya con la participación de todos los actores implicados (gobierno, parlamento, gobiernos autonómicos y locales, sociedad civil, etc.) a partir de consensos básicos que permanezcan en el tiempo más allá de vaivenes políticos.

Finalmente, tenemos el propósito de aumentar el peso decisorio de la ciudadanía en la política exterior. Hasta ahora, la política exterior ha sido un “coto vedado” a los ciudadanos que permanecen completamente ajenos a decisiones de extrema importancia que el gobierno toma en la esfera internacional. Por ello, queremos tanto aumentar el nivel de información y debate en la opinión pública sobre la política internacional como hacer más partícipes a los ciudadanos en nuestra política exterior, a través de la creación de mecanismos de democracia participativa y de rendición de cuentas ante la ciudadanía de las grandes decisiones de nuestra acción exterior.

Nuestro programa electoral recoge las herramientas que posibilitan estas tres consideraciones.

2. ¿Cree que el peso y la proyección internacional de España son acordes con su dimensión y sus ambiciones? ¿Qué medidas o acciones propondría para mejorar el papel internacional de nuestro país?

España es una potencia de grado medio capaz de ejercer una cierta influencia regional. Nuestra posición geoestratégica, de frontera, define nuestro entorno natural, Europa, y al mismo tiempo una zona clave de influencia, el Mediterráneo y el mundo árabe. Nuestra historia nos brinda también una presencia y una relación especial con Iberoamérica. En estas áreas de influencia contamos con una ventaja comparativa y por ello han sido tradicionalmente nuestras prioridades en política exterior.

Sin embargo, en los últimos 30 años, la integración europea ha consumido la mayor parte de nuestros esfuerzos internacionales, una situación lógica ya que había que superar el aislamiento de la dictadura franquista. Europa era nuestra asignatura pendiente.

Para convertirse en un “referente internacional” y ampliar su capacidad de iniciativa, creemos que España debe marcar un perfil propio dentro del marco europeo, asumiendo y desarrollando una política exterior coherente con sus principios inspiradores, de defensa de los derechos humanos y del bien común por encima de intereses partidistas o nacionales. Eso hacen las “3 des” que regirán el conjunto de nuestra acción exterior, tanto en la teoría como en la práctica: colocarnos en una posición de referencia, y otorgarnos un margen de acción transversal y reconocido como actor comprometido con los derechos humanos y la equidad de género, la democracia y el desarrollo sostenible en el conjunto de la escena internacional.

3. La Unión Europea (UE) parece lejos de alcanzar su objetivo de convertirse en un actor global: ¿cómo cree que se podría fortalecer la posición de la UE en el mundo y su influencia en los asuntos internacionales?

Pensamos que la UE sólo podrá reafirmarse en el mundo en la medida en que traslade la singularidad del proyecto de integración europeo a la escala global. Nos estamos refiriendo del núcleo duro de "la Europa Social y de los Valores".

Una defensa decidida, la mejora y la profundización de un modelo social europeo basado en los derechos humanos, la equidad de género, la democracia y el desarrollo sostenible e inclusivo, y el ejemplo de convivencia pacífica y tolerante entre nuestros 28 pueblos, deberían ser también nuestro sello de distinción en los debates internacionales y la base de la revisión actual de la política exterior y de seguridad común lanzada por la Alta Representante y que verá la luz en 2016. Pero esos valores deben ser vinculantes, y traducirse en la práctica del día a día, y eso implica dar un giro radical a la matriz de las políticas económicas de Europa.

Es necesario que dichos valores prevalezcan sobre los intereses geopolíticos, económicos y sobre ciertas lógicas securitarias que hoy en día dominan la agenda exterior de la UE y sus Estados miembros y que, por ejemplo, se pueden observar en la gestión que se está realizando de la actual crisis de las personas refugiadas. Esta crisis muestra el fracaso tanto de la política exterior de la UE (para Siria y Oriente Medio) como de sus políticas de asilo y migración, que durante mucho tiempo han priorizado la protección de las fronteras por encima de la protección de los derechos humanos de las personas en movimiento. Eso es precisamente lo que debemos cambiar para tener más Europa, otra Europa, y una Europa mejor.

4. Como objetivo a medio y largo plazo, ¿sería partidario de una Europa federal o de avanzar con decisión hacia unos verdaderos “Estados Unidos de Europa”?

En la medida en que se haga desde los valores de los que acabamos de hablar, sí. Lo más curioso de todo el proceso de debate del capítulo “Europa” de nuestro programa electoral fue desmentir el mito de que los miembros y simpatizantes de Podemos son contrarios al proyecto europeo. Todo lo contrario. En Podemos somos partidarios de seguir reforzando la unión política de los 28 con una nueva reforma constituyente, siempre que se haga desde parámetros democráticos, con el foco puesto en los ciudadanos y sobre la base de la Europa social y de los valores. Reivindicamos así un proyecto transformador ambicioso, solidario, inclusivo y profundamente europeísta.

Nos reconocemos plenamente en aquellas palabras de Victor Hugo: “¡Un día vendrá en el que las armas se os caigan de los brazos, a vosotros también! Un día vendrá en el que la guerra parecerá también absurda y será también imposible entre París y Londres, entre San Petersburgo y Berlín, entre Viena y Turín (...) y todas vosotras, naciones del continente, os fundiréis estrechamente en una unidad superior y constituiréis la fraternidad europea”. Donde no nos reconocemos es en la Europa de la austeridad, que ve crecer de la mano la desigualdad, la pobreza, la xenofobia y el racismo. Esa Europa no nos vale, y queremos transformarla.

5. Los países europeos han reducido drásticamente sus presupuestos de defensa como consecuencia de la crisis. En un escenario de crecientes focos de tensión e inseguridad, la OTAN acordó a fines de 2014 aumentarlos gradualmente hasta alcanzar el 2% del PIB, con un importante componente de I+D+I. Por otra parte, se avanza gradualmente hacia la Europa de la Defensa. ¿Comparte esos objetivos? ¿Cuáles cree que debieran ser las prioridades?

Podemos aboga por una reforma de la actual arquitectura internacional de paz y seguridad para que la seguridad y defensa se centre, sobre todo, en garantizar los derechos humanos y la equidad de género, la democracia y el desarrollo sostenible. Por ello abogamos por una comprensión de las amenazas de seguridad que, además de tener en cuenta sus síntomas, considere las causas profundas de esos retos.

La respuesta militar no puede ser ni la única ni la principal respuesta a muchas de las amenazas internacionales que afrontamos hoy en día, sobre todo cuando vemos que hay una desigualdad estructural que está en el origen de muchos conflictos, con raíces en la miseria, la exclusión y la intolerancia. De ahí que aboguemos por una reorientación de la participación de España en arquitecturas regionales de paz y seguridad como las de la OTAN y la UE, para promover que esa agenda integrada, multidimensional, no priorice únicamente las soluciones militares o de seguridad. Además, estas últimas deben priorizar sobre todo la protección de civiles y los derechos humanos de la población (en especial de las mujeres y niñas), algo que no siempre ha ocurrido.

En este sentido, no compartimos muchas de las decisiones recientes del gobierno, como la adquisición de drones de combate o la integración de la base de Morón en el Mando Africano del ejército de EEUU.

Por otro lado, el compromiso de incrementar el gasto en defensa actualmente es inasumible. Con la excepción de EEUU, sólo Grecia, Polonia y el Reino Unido mantienen niveles de gasto militar acordes con esta propuesta. España hace frente a un escenario fiscal restrictivo, en el que aumentar el gasto en defensa no es prioritario.

Consideramos, por ello, que la integración de los sistemas de defensa europeos ofrece una oportunidad única para reducir el gasto y optimizar las capacidades de defensa de la UE al mismo tiempo. La integración debe venir acompañada de una mayor autonomía política de Europa con respecto a EEUU, que es quien continúa tomando la iniciativa ante las crisis de seguridad.

En nuestra opinión, el actual paradigma intervencionista y securitario liderado por EEUU ha producido y produce resultados desastrosos, como estamos comprobando en Libia, Irak, Siria y Yemen. Además, la expansión de la OTAN hacia el Este europeo ha alimentado una creciente inestabilidad en la vecindad oriental de la UE, al generar una lógica percepción de amenaza en Rusia. Europa debe entenderse con Rusia, a pesar de todas sus diferencias y problemas y dando los pasos necesarios para tratarlas constructivamente. Este enfrentamiento que recuerda a lo peor de la Guerra Fría no es sensato ni política, ni cultural ni económicamente, es contrario a los intereses de Europa y sus resultados son desastrosos. Es necesaria, en general, una reorientación profunda de la política de vecinazgo europea.

6. ¿Es partidario de mantener, reducir o incrementar la participación de España en misiones internacionales?

Somos partidarios de que España mantenga un perfil comprometido y activo a nivel internacional, siempre y cuando las misiones internacionales en las que participe se adhieran claramente a la normativa internacional y bajo la autorización de Naciones Unidas y nunca de forma unilateral o con otros países o alianzas.

Además de la legalidad internacional, queremos que estas misiones internacionales no prioricen sólo las dimensiones militares y de seguridad, sino que se centren en la protección de civiles y la agenda de las “3 des” que permita abordar las causas (incluidas las internacionales –recursos naturales, comercio de armas, etc.–) de los conflictos y sea diseñada y liderada por la sociedad en conflicto de forma que respondan a criterios de legitimidad democrática y de participación de la sociedad civil, en especial de las mujeres de conformidad con la resolución 1325. Igualmente, dichas misiones deben tener un mandato democrático ratificado por la ciudadanía, por lo que promoveremos consultas ciudadanas vinculantes sobre la participación de las fuerzas armadas españolas en operaciones militares internacionales de calado.

7. El Congreso ha autorizado recientemente la utilización, con carácter permanente, de la base de Morón por parte de EEUU para misiones en África, con las limitaciones que establecen los convenios bilaterales. ¿Qué reflexión le sugiere esta decisión?

Desde Podemos pretendemos revisar el convenio de defensa con EEUU y su tercer protocolo de enmienda de 2015, que convierte en permanente la presencia en la base de Morón de la fuerza estadounidense de acción rápida en África, desde el convencimiento de que la existencia de bases estadounidenses en España y las negociaciones opacas de este tipo de acuerdos ponen en entredicho nuestra soberanía.

Creemos, además, que el tipo de respuesta que el AFRICOM estadounidense está dando a problemas en África como Boko Haram ataca los síntomas (creciente expansión de este grupo armado en Nigeria, por ejemplo) pero no las causas profundas de los conflictos. La contribución de España a la seguridad y la estabilidad en África debe pasar por promover respuestas que no refuercen las lógicas militares sino los mecanismos de gobernanza participativos, la lucha contra la corrupción y el respeto a las “3 des” (derechos humanos y equidad de género, democracia y desarrollo sostenible y equitativo), entre otros.

8. La UE ha avanzado en los últimos años en la conclusión de acuerdos de libre comercio. Tras Centroamérica y los países de la Comunidad Andina, se han concluido, entre otros, con Corea del Sur y Canadá, estando abiertas negociaciones con Mercosur, la India y EEUU. En este último caso, ¿qué requisitos debiera cumplir el TTIP que se negocia entre la UE y EEUU?

Como venimos expresando en diferentes foros, apostamos por un modelo de comercio que extienda, y no mine, el bienestar de la mayoría y la protección medioambiental, que profundice en el disfrute efectivo de los derechos y libertades contenidos en tratados como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta Europea de Derechos y Libertades, valores supremos que no deben ser supeditados o puestos en suspenso bajo ningún concepto.

Por estas razones, nos oponemos al TTIP porque amenaza nuestra soberanía como país, a la democracia –con sus conversaciones secretas y por encima de los derechos–, a la economía para todos y al Estado de Bienestar y porque el tratado entiende las regulaciones sociales y medioambientales como obstáculos al comercio.

Por esa razón, en nuestro programa incluimos: (a) el compromiso de no ratificar los tratados comerciales TTIP, TiSA y CETA, así como el diálogo con otros gobiernos europeos para que hagan lo mismo; (b) Auditar y terminar todos aquellos Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI) que contengan mecanismos secretos de arbitraje privado entre inversores y Estados; (c) promover la creación de una red internacional de gobiernos e instituciones multilaterales –como la UNCTAD y la OIT–, un cambio en las políticas de comercio e inversión del Consejo Europeo y que los países de la UE no presionen a terceros para firmar nuevos tratados de comercio e inversión; y (d) elaborar un estudio de impacto integral –con participación de la sociedad civil– de la Política Comercial Común de la UE en España y en el mundo.

10. España tiene un fuerte déficit energético que reduce su autonomía y lastra nuestra balanza comercial. ¿Qué medidas de medio y largo plazo propondría para reducirlo y revertir la situación actual?

Desde Podemos proponemos un Plan Nacional de Transición Energética, que movilice una inversión público-privada en eficiencia energética y energías verdes del 1,5% anual del PIB durante un período de 20 años. Se trata así de transformar el aparato productivo, el modelo inmobiliario y el sistema de transporte para avanzar hacia una economía baja en carbono y caracterizada por el uso de fuentes de energía renovables. La aplicación de este plan permitiría una disminución del consumo de energía primaria nacional del 30% respecto a una situación en la que no se adoptasen medidas como las que proponemos, a la vez que una gran parte del consumo restante sería cubierto de manera autóctona mediante energías renovables al final de su aplicación, reduciendo así la dependencia energética.

Este Plan irá acompañado de un impulso y desarrollo de “infraestructuras verdes” (redes de transporte colectivo, transporte ferroviario, eficiencia en el uso del agua, reforestación, etc.), de planes de I+D+i específicamente diseñados para el desarrollo de “tecnologías verdes” y, en particular, de desarrollos tecnológicos encaminados a proporcionar nuevas formas de almacenamiento de energía, nuevos vectores energéticos y nuevas capacidades de modulación de la electricidad generada, como el hidrógeno y la solar termoeléctrica, que permitan optimizar el aprovechamiento de las energías renovables en el sistema eléctrico.

Desde Podemos se promoverá la contratación progresiva de energía 100% renovable en todas las dependencias de Administraciones Públicas, a través de una comercializadora eléctrica que ofrezca tal servicio.

11. Los recursos destinados por España a Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) se han reducido a menos de la mitad durante la crisis. ¿Qué medidas propondría para recuperar los niveles anteriores y avanzar hacia el objetivo del 0,7% del PIB? ¿Sería partidario de consagrar ese objetivo en una Ley, como lo ha hecho el Reino Unido?

La AOD forma parte sustancial de un marco más amplio de financiación pública del desarrollo. En este sentido, desde Podemos consideramos fundamental compromisos claros y concretos de AOD (a partir de los principios de suficiencia, transparencia, previsibilidad y desvinculación de intereses distintos al desarrollo) para alcanzar en un máximo de dos legislaturas el 0,7% de la Renta Nacional Bruta destinado a AOD. La concreción de estas cifras se incluirá en una Ley que sustituya a la actual Ley de Cooperación. Esta Ley será el resultado material de la formulación de un nuevo Pacto Ciudadano por la Justicia Global que, además de los compromisos de AOD, incluya reformas y medidas concretas para avanzar en la coherencia de toda la acción de gobierno con los derechos humanos, la equidad de género y el desarrollo global sostenible y equitativo.

Para reforzar nuestro compromiso con la cooperación, en nuestro programa recogemos la propuesta de creación de un nuevo Ministerio de Igualdad y Solidaridad, responsable de la implementación de la política de cooperación y solidaridad internacional, con un alto nivel de interlocución interministerial y que se encargará de la planificación, dirección e implementación de la totalidad de las acciones que comprenden actualmente la Cooperación Internacional para el Desarrollo (Política de Solidaridad y Cooperación, Acción Humanitaria, Educación para la Ciudadanía Global, Investigación para la Justicia Global y el Desarrollo Sostenible...), incluyendo la gestión de sus instrumentos financieros, reembolsables o no, y la acción para la justicia económica global. El Ministerio se encargará igualmente de garantizar la coherencia de políticas para el desarrollo.

12. Buena parte de los países de nuestro entorno cuentan con “estrategias de marca-país”. ¿Considera adecuada la iniciativa de Marca España? ¿Cree que debe ser modificada?; en caso afirmativo, ¿en qué dirección?

La actual estructura de la “Marca España” no representa ni la diversidad del Estado español, ni los intereses de la ciudadanía o de la mayoría de nuestras empresas e instituciones. Es un proyecto hecho desde arriba que fundamentalmente beneficia a unas pocas empresas sin tener en cuenta la realidad, los intereses o los deseos de la inmensa mayoría de la población. El proyecto debe revisarse en su totalidad, incluido el nombre, para construir una estrategia-país diferente en la que todos, y no sólo unos pocos, se sientan representados y defendidos. Debemos reflejar y aprovechar nuestra diversidad, que es fuente de nuestra riqueza y de nuestra fuerza. El 15M ha sido la mejor marca España de nuestro país, y esa es la línea que seguiremos.

13. Y hablando de estrategias, en la presente legislatura se han aprobado, además de una Ley de Acción y del Servicio Exterior del Estado, sendos documentos estratégicos de Acción Exterior y de Seguridad, sin que se haya alcanzado un grado importante de consenso en las dos primeras. ¿Cree necesarios estos instrumentos? ¿Cuál cree que debe ser su futuro en la próxima legislatura?

Tener una buena Ley de Acción y del Servicio Exterior del Estado es siempre positivo. Tener un mal proyecto, como el aprobado por el Partido Popular (PP), es perjudicial. Es una ley que sirve a la ideología y a los intereses del PP, que por muy respetables que sean, poco o nada tienen que ver con las necesidades o los intereses de todos los españoles. Es curioso ver como aquellos que más hablan de la necesidad del consenso en la política exterior, no lo practican cuando gobiernan. Es urgente modificar tanto la ley como el documento de estrategia.

14. Con 500 millones de hablantes, el español es la segunda lengua del mundo –y la tercera en Internet–. ¿Cómo cree que España debiera aprovechar ese peso de la lengua y la cultura “en español”?

Más allá de los aniversarios históricos relacionados con el pasado, que es como hemos enfrentado muchas veces nuestra relación con los 500 millones de hablantes de español, desde Podemos queremos promover la interacción entre aquellos que hasta hoy no se han beneficiado de los circuitos de acción y promoción exterior: la riqueza de la vida de nuestra sociedad civil organizada, el movimiento asociativo y la producción cultural de nuestra ciudadanía, los movimientos de defensa de los derechos humanos –como las iniciativas anti-desahucios y las mareas ciudadanas– son ejemplos de “Marca España” que deben ser promovidos también desde las instituciones. En ese ámbito tenemos un universo de creación por delante, y queremos que sea la sociedad civil organizada, los creadores y los artistas, quienes tengan espacios adecuados para tan importante tarea.

También consideramos que la red de Institutos Cervantes no solamente puede funcionar como centros de referencia de enseñanza del castellano, sino que deben reforzar su vertiente latinoamericana organizando programas conjuntos e impulsando una lengua y unas actividades culturales (pero también intercambios científicos y educativos) que no pueden asociarse únicamente a España, sino a la riqueza extrema de las formas de vida y las culturas que se encuentran en torno a la lengua.

En virtud del peso específico de la comunidad hispana en EEUU (55 millones y un 17% de la población), hemos incluido en nuestro programa el desarrollo del “Plan Unidos”, una iniciativa para establecer mayores vínculos políticos, económicos y sociales con la misma, así como con la población angloparlante estadounidense con interés por España. Hay enormes posibilidades de desarrollo en torno a la lengua.

15. ¿Cómo valora la actual relación Iberoamericana? ¿Cómo cree que podría renovarse y reforzarse?

Desde Podemos abogamos por una relación renovada y de “igual a igual” con América Latina sin caer en el tutelaje en el que España ha querido ejercer en el pasado sobre la región. Podemos pretende reforzar las relaciones con las nuevas realidades regionales (CELAC, UNASUR, etc.) e impulsar que la UE amplíe sus relaciones con estas organizaciones con el fin de promover un desarrollo económico y social inclusivo y sostenible.

En el actual contexto económico queremos favorecer la inter-migración con el fin de responder a las necesidades de ambas regiones. Proteger los derechos de los emigrantes españoles en América Latina y de los latinoamericanos en España debe ser una prioridad gubernamental.

Queremos poner a disposición de los países de la región el papel de España como mediador y, en este sentido, acompañar y contribuir a la implementación de los acuerdos relativos a las conversaciones de paz en Colombia. Nos comprometemos también a promover el respeto a los derechos humanos y la equidad de género en la región, apoyando, por ejemplo, los actuales procesos populares de lucha contra la impunidad y la corrupción en Centroamérica. Finalmente, promoveremos la normalización progresiva de las relaciones políticas y comerciales con Cuba a nivel bilateral y multilateral, incluyendo la supresión inmediata de la posición común de la UE de 1996. España debe tender una mano amiga y sincera hacia América.

16. El conflicto surgido tras la intervención de Rusia en Ucrania y la anexión de Crimea ha quebrado el objetivo de contar con Rusia como socio en la seguridad, estabilidad y prosperidad de Europa. ¿Cómo cree que se podría reconstruir la confianza y recuperar ese objetivo?

La UE y Rusia atraviesan una crisis sin precedentes desde el final de la Guerra Fría. Las causas de este enfrentamiento no son accidentales sino estructurales, así como producto del enfoque competitivo y no cooperativo de acción exterior de la UE y Rusia. La cooperación entre Rusia, la UE y EEUU en otros frentes abiertos –como la lucha contra el terrorismo y la piratería, la situación en Afganistán y la participación en el acuerdo con Irán– hacen pensar que estamos lejos de una nueva Guerra Fría, pero el impacto de la situación en Ucrania tiene consecuencias en Siria, Yemen, Sudán y otros muchos países donde Rusia, la UE y EEUU tienen divergencias fundamentales que sólo se han visto agravadas desde que estalló la crisis.

Lo que Podemos propone para revertir esta lógica es, por un lado, desactivar la escalada de tensión en Ucrania sobre la base del alto el fuego de Minsk-II, aceptado por las partes en febrero de 2015. Creemos que para que esta solución sea sostenible en el tiempo debemos reintegrar a Rusia en los foros de los que ha sido expulsada desde 2013 (G-8 y el Consejo OTAN-Rusia) y poner fin al régimen de sanciones económicas. A cambio, Moscú debe comprometerse a respetar el alto el fuego en el este de Ucrania, detener sus provocaciones en Europa del Este y anular las restricciones comerciales para la UE que ha adoptado en paralelo. Se debería crear un foro permanente de diálogo integrado, en igualdad de condiciones, por los Estados miembros de la UE, Rusia y los demás países de la región, como Ucrania.

17. La “primavera árabe” ha devenido en un escenario de conflictos en unos casos y, en otros, de amenazas a la estabilidad y la seguridad de los países del sur del Mediterráneo. ¿Cuáles debieran ser los objetivos de España ante ese escenario?

La política exterior de cara a Oriente Medio debe basarse en el respeto y la promoción de los derechos humanos, la equidad de género y la pluralidad religiosa y étnica, la rendición de cuentas y la toma de partido en aquellas situaciones en las que estos derechos sean vulnerados y el apoyo a los procesos democráticos y de empoderamiento ciudadano que parten de sus propias sociedades.

La deriva actual de las protestas en Oriente Medio y Norte de África es consecuencia, entre otros factores de largo recorrido, del frágil y contradictorio posicionamiento de Europa, que en vez de prestar su apoyo a las demandas de reformas democráticas surgidas en 2011 permitió que las fuerzas contrarrevolucionarias y represivas se impusiesen en la región.

El extremismo que se extiende por la región, que amenaza a la ciudadanía de estos países y se extiende más allá de ellos, es consecuencia de haber permitido que la impunidad se haya impuesto a través de la represión de gobiernos como el de Asad en Siria, que han sido un acicate para las propuestas más fundamentalistas y de corte totalitario, como las del autodenominado Estado Islámico.

18. Marruecos, por vecindad y por razones de toda índole –migratorias, económicas y de seguridad– es un país muy importante para España. ¿Qué medidas propondría para fortalecer esa relación?

De cara al futuro, el gran reto de la relación de España con Marruecos pasa por saber cooperar juntos reconociendo, y tratando de manera constructiva, también nuestras divergencias. Hasta ahora, los gobiernos del PSOE y del PP han preferido dejar de lado las áreas de falta de entendimiento para salvaguardar la cooperación en asuntos como los migratorios y de seguridad.

No entendemos esa lógica y pensamos que España debe tener una relación multidimensional o de “convivencia sincera” con Marruecos en la que, a la vez que cooperemos en temas de interés común, podamos estar en desacuerdo en otros temas (por ejemplo en la cuestión del Sáhara Occidental, en la que el bipartidismo en España está hipotecando cada vez más las esperanzas de autodeterminación del pueblo saharaui).

Por otra parte, apoyaremos de forma activa, tanto a nivel bilateral como multilateral, el desarrollo político y social en nuestro vecino del sur.

19. A veces se señala que los instrumentos de acción exterior española (diplomacia, comercio, cultura, seguridad, cooperación, etc.) están descoordinados por mala cooperación entre el sector público y privado, por conflictos ocasionales con las comunidades autónomas o por fragmentación departamental. ¿Qué cambios cree necesarios para vertebrar mejor esos instrumentos? ¿Qué papel cree que debe asumir la Presidencia del Gobierno en ese sentido?

Dicha descoordinación existe y supone un importante lastre en términos de eficacia y eficiencia pero sobre todo en términos de transparencia y democracia, ya que existe una idea, muy extendida, de que es una política cerrada, arcana y secreta que sólo está al alcance de unos pocos. Para romper con esa dinámica, mejorar la coordinación, abrir la política exterior a la ciudadanía y abordar otros problemas (falta de coherencia de políticas, de priorización de las “3 des”, etc.), Podemos aboga por una reforma a fondo del proceso de creación e implementación de la política exterior, proponiendo:

  1. La creación de una Oficina de Derechos Humanos del Gobierno, dependiente de la Presidencia del Gobierno y cuyo responsable tendrá rango de Secretaría de Estado, para coordinar la acción del gobierno en el desarrollo de los derechos humanos, con funciones ejecutivas en el cumplimiento de los compromisos internacionales de España en materia de derechos humanos, tanto derechos civiles y políticos como derechos económicos y sociales, de la infancia y la equidad de género, tanto en el ámbito interno como en toda la acción exterior del Estados.
  2. Dicha oficina coordinará la labor de todos los Ministerios a través de una comisión interministerial de Política y Acción Exterior, actuará en coordinación con la oficina del Defensor del Pueblo y rendirá cuentas de su actividad y gestión mensualmente a las Cortes. Además, creará en su seno una Comisión Estatal de Derechos Humanos con representantes de las ONG y organizaciones civiles y sociales de defensa de los derechos humanos, y organizaciones profesionales (Consejo General de la Abogacía…), que tendrá funciones asesoras y consultivas pero también de evaluación y rendición de cuentas. Dicha oficina coordinará el desarrollo y puesta en práctica del Plan Nacional de Derechos Humanos y Equidad de Género. También se creará una Unidad de Género en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación que realice una evaluación de género en la política exterior española.
  3. La reforma de los procesos de elaboración e implementación de las políticas y estratégicas de política exterior (temáticas o sectoriales, geográficas, etc.) que incluya, entre otras, la creación de un Consejo Ciudadano para la Política Exterior que promueva la participación de la sociedad civil en la elaboración, implementación, supervisión, control y evaluación de la política exterior. También habrá que mejorar la transparencia y rendición de cuentas de todos los ministerios implicados en la acción exterior ante el Parlamento, la Defensoría del Pueblo y otros mecanismos de control democrático, así como ante la sociedad civil.

20. ¿Considera que en España cabe hablar de consenso en los grandes ejes de nuestra política exterior? ¿Cree que, como suele decirse, por su naturaleza, la política exterior requiere de ese consenso?

A lo largo de los últimos 30 años ha habido ciertos consensos tanto en las áreas geográficas prioritarias para la política española (Europa, América Latina y el Mediterráneo) como en el multilateralismo, la inserción plena en la UE y en las arquitecturas de paz y seguridad de la OTAN y Naciones Unidas, así como en algunos de los objetivos prioritarios (paz, seguridad, derechos humanos, promoción de la democracia y el desarrollo). Los disensos se han venido dado, más bien, en cuáles se priorizaban o se ponían más recursos (como se refleja en los vaivenes en la política de cooperación, cuyos fondos y destinos varían drásticamente de legislatura en legislatura, por ejemplo).

Sin embargo, más allá de los discursos y consensos aparentes, en muchas ocasiones, el problema ha estado en que las prioridades políticas y los recursos humanos y económicos se han dirigido más a la defensa de ciertos intereses económicos y geopolíticos españoles que a una consecución efectiva de los objetivos declarados. Además, existe mucho menor consenso sobre el significado y contenido de esos objetivos, así como sobre los medios y recursos necesarios para alcanzarlos.

Todos ellos deberían formar parte de un amplio debate y de un dialogo que permita la creación de un nuevo consenso más amplio, profundo, democrático y, sobre todo, sostenible respecto a cuales son las “señas de identidad” de la política exterior española.

21. En caso afirmativo, ¿cómo podría articularse un entendimiento amplio que diese estabilidad a la política exterior de España?

Para Podemos es esencial una reforma del proceso de elaboración e implementación de la política exterior que la haga más democrática, inclusiva y transparente, de manera que se acuerden los objetivos (y los significados de los mismos) a través de la participación de un amplio conjunto de actores implicados (gobierno, parlamento, gobiernos autonómicos y locales, sociedad civil, etc.) y que permitan alcanzar consensos más claros sobre el significado y contenido de los objetivos de la política exterior, sobre las prioridades de forma que permanezcan en el tiempo más allá de vaivenes políticos.

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Las preguntas

  1. ¿Cuáles serían, a su juicio, las tres grandes prioridades de la política exterior de España en los próximos cuatro años?
  2. ¿Cree que el peso y la proyección internacional de España son acordes con su dimensión y sus ambiciones? ¿Qué medidas o acciones propondría para mejorar el papel internacional de nuestro país?
  3. La Unión Europea (UE) parece lejos de alcanzar su objetivo de convertirse en un actor global: ¿cómo cree que se podría fortalecer la posición de la UE en el mundo y su influencia en los asuntos internacionales?
  4. Como objetivo a medio y largo plazo, ¿sería partidario de una Europa federal o de avanzar con decisión hacia unos verdaderos “Estados Unidos de Europa”?
  5. Los países europeos han reducido drásticamente sus presupuestos de defensa como consecuencia de la crisis. En un escenario de crecientes focos de tensión e inseguridad, la OTAN acordó a fines de 2014 aumentarlos gradualmente hasta alcanzar el 2% del PIB, con un importante componente de I+D+I. Por otra parte, se avanza gradualmente hacia la Europa de la Defensa. ¿Comparte esos objetivos? ¿Cuáles cree que debieran ser las prioridades?
  6. ¿Es partidario de mantener, reducir o incrementar la participación de España en misiones internacionales?
  7. El Congreso ha autorizado recientemente la utilización, con carácter permanente, de la base de Morón por parte de EEUU para misiones en África, con las limitaciones que establecen los convenios bilaterales. ¿Qué reflexión le sugiere esta decisión?
  8. La UE ha avanzado en los últimos años en la conclusión de acuerdos de libre comercio. Tras Centroamérica y los países de la Comunidad Andina, se han concluido, entre otros, con Corea del Sur y Canadá, estando abiertas negociaciones con Mercosur, la India y EEUU. En este último caso, ¿qué requisitos debiera cumplir el TTIP que se negocia entre la UE y EEUU?
  9. China es vista por las empresas europeas como un inmenso mercado, pero también como un competidor agresivo que juega con ventaja: ¿cómo cree que debe actuarse frente a esa competencia? ¿es partidario de medidas proteccionistas?
  10. España tiene un fuerte déficit energético que reduce su autonomía y lastra nuestra balanza comercial. ¿Qué medidas de medio y largo plazo propondría para reducirlo y revertir la situación actual?
  11. Los recursos destinados por España a Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) se han reducido a menos de la mitad durante la crisis. ¿Qué medidas propondría para recuperar los niveles anteriores y avanzar hacia el objetivo del 0,7% del PIB? ¿Sería partidario de consagrar ese objetivo en una Ley, como lo ha hecho el Reino Unido?
  12. Buena parte de los países de nuestro entorno cuentan con “estrategias de marca-país”. ¿Considera adecuada la iniciativa de Marca España? ¿Cree que debe ser modificada?; en caso afirmativo, ¿en qué dirección?
  13. Y hablando de estrategias, en la presente legislatura se han aprobado, además de una Ley de Acción y del Servicio Exterior del Estado, sendos documentos estratégicos de Acción Exterior y de Seguridad, sin que se haya alcanzado un grado importante de consenso en las dos primeras. ¿Cree necesarios estos instrumentos? ¿Cuál cree que debe ser su futuro en la próxima legislatura?
  14. Con 500 millones de hablantes, el español es la segunda lengua del mundo –y la tercera en Internet–. ¿Cómo cree que España debiera aprovechar ese peso de la lengua y la cultura “en español”?
  15. ¿Cómo valora la actual relación Iberoamericana? ¿Cómo cree que podría renovarse y reforzarse?
  16. El conflicto surgido tras la intervención de Rusia en Ucrania y la anexión de Crimea ha quebrado el objetivo de contar con Rusia como socio en la seguridad, estabilidad y prosperidad de Europa. ¿Cómo cree que se podría reconstruir la confianza y recuperar ese objetivo?
  17. La “primavera árabe” ha devenido en un escenario de conflictos en unos casos y, en otros, de amenazas a la estabilidad y la seguridad de los países del sur del Mediterráneo. ¿Cuáles debieran ser los objetivos de España ante ese escenario?
  18. Marruecos, por vecindad y por razones de toda índole –migratorias, económicas y de seguridad– es un país muy importante para España. ¿Qué medidas propondría para fortalecer esa relación?
  19. A veces se señala que los instrumentos de acción exterior española (diplomacia, comercio, cultura, seguridad, cooperación, etc.) están descoordinados por mala cooperación entre el sector público y privado, por conflictos ocasionales con las comunidades autónomas o por fragmentación departamental. ¿Qué cambios cree necesarios para vertebrar mejor esos instrumentos? ¿Qué papel cree que debe asumir la Presidencia del Gobierno en ese sentido?
  20. ¿Considera que en España cabe hablar de consenso en los grandes ejes de nuestra política exterior? ¿Cree que, como suele decirse, por su naturaleza, la política exterior requiere de ese consenso?
  21. En caso afirmativo, ¿cómo podría articularse un entendimiento amplio que diese estabilidad a la política exterior de España?